sábado, 4 de septiembre de 2010

TEXTO PSICOLÓGICO

Me siento realmente mal. Necesito aconsejarme algo. Tengo tantas cosas en la cabeza que algún día podría estallar, además hoy canto fatal. Emito discursos conmigo mismo y son verdaderamente emocionantes. Ahora estoy en esta ermita sin ache. Envuelto con una manta, soy deambulante sonoro. Ilusiónate con ser parte del experimento. Yo quisiera encontrarme con una ventana abierta que cortara mis lágrimas y desde la que se vieran eucaliptos y cucos gavilanes, sin dobles vidas, con el paisaje en el inconsciente, sol, azul, superego. Y el tabú en las ideas que se encierran como un suspiro en verano. Agolpándose los latidos cónicos hacia el centro de mi existencia y que me hacen sentir más adentro, yo más bien recuerdo que con el abdomen también se respira. Fui a beber agua y, sin querer, le dí a un frasco de perfume que se derramó. ¿Te has quemado alguna vez con una vela? Observo el eructo del eco al hablar conmigo mismo. Hoy no conoceré a nadie nuevo o nada nuevo sobre alguien. Pero yo no soy tan frágil y reconozco mi propia voz y sé que si estuviera bien sería el reclamo del buen clima y de la sensación de naturalidad. Aspiro mientras subo como las medusas de la playa. Me hidrato bien por las tardes. Hablo con mi familia. En el monte no estoy solo. La personalidad se diluye saliendo por la boca, encontrando la vía desde la que expresar y expandir sus emociones sensaciones. Realiza diferentes rutinas para que, mientras observes todos los días, percibirás lo máximo en lo mínimo. Y sal de la lectura.


2 comentarios: